La transformación digital del sistema financiero peruano acaba de dar un nuevo paso. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) publicó en consulta pública el proyecto de Reglamento para la prestación de servicios bajo el modelo de Banking as a Service (BaaS), una propuesta que busca ordenar y supervisar una tecnología que viene creciendo en fintech, billeteras digitales y plataformas tecnológicas en el país.
Aunque el término todavía resulta poco conocido fuera del ecosistema financiero y tecnológico, el modelo BaaS ya opera detrás de múltiples experiencias digitales cotidianas: desde aplicativos que permiten transferencias inmediatas hasta plataformas que integran pagos o cuentas digitales dentro de sus servicios.
¿Qué significa exactamente Banking as a Service?
El Banking as a Service (BaaS) es un modelo que permite a empresas tecnológicas incorporar funciones financieras dentro de sus plataformas utilizando una infraestructura tecnológica y regulatoria ya construida y supervisada.
En términos simples, funciona como la base que permite operar dinero, cuentas, pagos o transferencias sin que la empresa tenga que convertirse en un banco ni desarrollar toda la infraestructura financiera desde cero.
“El BaaS está acelerando la integración entre tecnología y servicios financieros. Una empresa puede incorporar pagos, validación de identidad o transferencias dentro de su propia plataforma mediante APIs y arquitectura financiera especializada”, explica Nazart Jara, Chief Technology Officer de LigoPay.
Más velocidad y menos barreras
Desarrollar servicios financieros tradicionalmente implica largos periodos de programación, altos costos de infraestructura y exigencias regulatorias complejas. Frente a ello, el modelo BaaS permite que las empresas se conecten a una infraestructura ya existente y reduzcan significativamente sus tiempos de implementación.
Por ejemplo, una app de delivery podría integrar billeteras digitales, un marketplace habilitar pagos inmediatos o una fintech de créditos y factoring automatizar procesos de desembolso, cobranza y conciliación que tradicionalmente suelen gestionarse de forma manual. Al conectarse a una infraestructura financiera especializada, estas empresas pueden reducir tiempos operativos, minimizar errores humanos, mejorar la trazabilidad de cada transacción y escalar sus operaciones con mayor eficiencia.
“Antes, integrar servicios financieros podía tomar meses o incluso años de desarrollo. Ahora las empresas buscan modelos mucho más ágiles que les permitan enfocarse en la experiencia del usuario mientras la infraestructura financiera opera en segundo plano”, señala Jara.
Seguridad y regulación: el nuevo reto
El proyecto de reglamento de la SBS establece que, aun cuando participen terceros tecnológicos, la responsabilidad frente a los clientes seguirá recayendo sobre la entidad financiera que ofrece el servicio.
Además, incorpora lineamientos relacionados con gestión de riesgos, protección de datos y prevención de actividades ilícitas.
«Las empresas ya no solo buscan conectar una API. Necesitan plataformas capaces de escalar, operar con altos estándares de seguridad y adaptarse rápidamente a nuevas exigencias regulatorias. En sectores como créditos, factoring y financiamiento empresarial, el modelo BaaS permite automatizar desembolsos, cobranzas y conciliaciones, reduciendo riesgos operativos y generando eficiencias que antes requerían una inversión tecnológica mucho mayor».
En paralelo, el avance de las finanzas abiertas y la interoperabilidad continúa acelerando la digitalización del sistema financiero peruano. El experto de LigoPay considera que el desarrollo del BaaS podría impulsar una nueva etapa de innovación financiera en el país, especialmente entre empresas tecnológicas que buscan integrar servicios financieros de forma más ágil y segura.




