Las organizaciones peruanas están acelerando sus inversiones en Inteligencia Artificial (IA) con el fin de mejorar su productividad y competitividad. De acuerdo con el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, Perú se ubica en el séptimo lugar entre 19 países de la región, manteniendo un importante dinamismo en la adopción de esta tecnología. Sin embargo, pese a este avance, muchas iniciativas de IA aún no logran alcanzar los resultados esperados dentro de las organizaciones.
Según el informe «State of AI in Business 2025» del Massachusetts Institute of Technology (MIT), el 95% de los proyectos piloto de Inteligencia Artificial generativa no logra demostrar un retorno de inversión claro. Para Renzo Duarte, Gerente Comercial y Partner Especialista en Tecnología de Mambo, esto responde a una deficiente gestión del cambio.
“Muchas organizaciones compran una herramienta, realizan una capacitación inicial y esperan que los colaboradores la incorporen automáticamente en su día a día. En la práctica, las personas suelen mantener los procesos tradicionales en paralelo y la tecnología termina siendo subutilizada”, señala Duarte.
Mambo, consultora transformadora de empresas, considera que «las organizaciones ya no preguntan si deben adoptar IA, sino por qué sus iniciativas no están funcionando a pesar de invertir en licencias corporativas. La brecha más grande en Perú no es tecnológica; las herramientas están disponibles. La verdadera brecha es de liderazgo y de gestión del cambio», advierte Renzo Duarte, Gerente Comercial y Partner Especialista en Tecnología de Mambo.
En ese sentido, el reto que tienen las empresas es lograr que sus inversiones generen resultados concretos. Herramientas como asistentes de productividad, automatización de reportes o análisis de información están disponibles para casi cualquier organización, pero su aprovechamiento sigue siendo un desafío. Por ello, Renzo Duarte, especialista de Mambo, identificó tres errores frecuentes que cometen las empresas peruanas al invertir en IA:
- Tratar la IA como un proyecto de TI y no de cultura: El error más costoso es adquirir la herramienta, dictar una capacitación aislada de algunas horas y esperar una adopción automática. En la práctica, los colaboradores mantienen sus procesos anteriores en paralelo, lo que provoca que la inversión termine subutilizada y que la organización pague por una herramienta que no aprovecha plenamente.
- El «silencio» corporativo: Cuando la dirección no comunica con claridad qué cambiará con la automatización, los colaboradores llenan ese vacío de información con temores e incertidumbre, siendo el miedo a perder el empleo uno de los más frecuentes. Este silencio directivo acelera la resistencia al cambio.
- Liderazgo ausente en la transformación: El éxito de la IA no se logra sólo con discursos. Requiere liderazgo visible y coherente. Un gerente general que utiliza la herramienta, comparte sus aprendizajes y acompaña la curva de aprendizaje de sus equipos genera una señal cultural mucho más poderosa que cualquier comunicado interno.
¿Cómo lograr que los equipos adopten la IA?
Para que los equipos dejen de ver la inteligencia artificial como una amenaza y la adopten como un «copiloto», el especialista recomienda conectar sistemas, cultura y liderazgo mediante dos acciones inmediatas:
• Hablar claro sobre el impacto de la IA: Definir abiertamente el nuevo rol del colaborador. El trabajo no desaparecerá, pero sí se transformará. Las personas dejarán de ser ejecutoras de tareas manuales para convertirse en «orquestadoras y supervisoras» de múltiples agentes de IA, potenciando habilidades que la tecnología no puede replicar, como el pensamiento crítico, el juicio para tomar decisiones en contextos ambiguos y el diseño de prompts.
• Construir adopción a partir de casos de éxito: La cultura se transforma con experiencias, no con teoría. Las empresas deben evitar transformar toda la operación de golpe. La clave está en elegir un proceso específico como la síntesis de información o la automatización de reportes y demostrar rápidamente a los equipos cómo la IA puede ahorrarles horas de trabajo en su día a día.
«Las empresas que liderarán el mercado en los próximos años serán aquellas que entiendan antes que sus competidores que implementar Inteligencia Artificial sin gestionar el factor humano no acelera la transformación corporativa, sino la fricción», concluye Duarte.




